Mucho se ha especulado acerca de Windows Blue pero al fin comienza a esclarecerse la verdad. Al inicio había sospechas de que era una versión completamente nueva del sistema operativo, pero tras reiteradas filtraciones se reveló que es una iniciativa a largo plazo a través de la que Microsoft actualizará todos sus productos en ciclos anuales, en lugar de tardar tiempo indeterminado con cada uno.

La mayor confirmación de esta estrategia llega con una versión preliminar de la actualización de Windows 8, que se filtró en línea durante el fin de semana. Gracias a este breve vistazo queda claro que habrá varias mejoras no sólo de rendimiento, sino características nuevas, además de algunas herramientas que ayudan en la funcionalidad. La lista a detalle de todos los cambios es extensa, pero de momento podemos confirmar que se implementarán mosaicos más pequeños, algo que ayudaría a optimizar la interfaz y por supuesto, dar mejor prioridad a cada app dependiendo de su tamaño.
Una adición interesante es que se podrá tomar mayor ventaja de la Snap View, esa alternativa para que dos aplicaciones compartan la pantalla. La diferencia es que ahora serán 4 las app que se desplieguen, cada una con un 25% de la pantalla en posición vertical. El único inconveniente es que algunos desarrolladores tendrán que actualizar sus productos para que se ejecuten de manera óptima en esta modalidad.

Por otra parte, Microsoft permitirá mayor control sobre la personalización de la interfaz, en especial para usuarios de móviles que ya no deberán sumergirse entre menús para ajustar esquemas de color o acomodo de mosaicos. Y de la configuración en sí misma, la actualización de Windows 8 ofrecerá un nuevo repertorio de opciones extra.
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